IDEALES DE LA EDUCACIÓN POS-INDEPENDENCIA EN COLOMBIA
Para Mutis era clara la importancia de las ciencias naturales y las matemáticas para estudiar los recursos naturales, no sólo en botánica sino también en minerales. Y aunque era sacerdote le dio más importancia a las ideas que aportó la Ilustración, que a los asuntos religiosos. Su muerte en 1808, seguida del Grito de Independencia, fue el prolegómeno de la hecatombe de lo construido en educación y ciencia.
Mientras los próceres de la independencia se enredaban con la Patria Boba, los españoles se reorganizaban e iniciaban la recuperación del virreinato de la Nueva Granada, que termina con La Gran Colombia, después del triunfo de Bolívar en la Batalla de Boyacá.
Cuando en septiembre de 1819 —Bolívar como presidente y Santander como vicepresidente — instauran el gobierno provisional, nada o poco, quedaba del legado de Mutis. Importantes colaboradores fueron acribillados, otros llevados a cárceles españolas y para borrar toda huella de la Expedición Botánica, que fue admirada por Humboldt, hasta el Observatorio Astronómico fue destruido.
Caldas mártir de la independencia

Uno de los mártires fue Francisco José de Caldas, quien aprendió con José Félix Restrepo aritmética, geometría, trigonometría, algebra y física experimental. Caldas decía que el curso de filosofía, de Restrepo, fue una verdadera asignatura de física y matemática y estas no eran sino hermosas semillas de las ciencias.
Tanto Bolívar como Santander subrayaban la importancia de la educación. El Libertador afirmaba: “Las naciones marchan hacia su grandeza al mismo paso que avanza su educación”y Santander decía: “La instrucción pública prepara la felicidad de los pueblos que, cuanto más ilustrados, conocen mejor sus derechos y se hacen más dignos de su libertad”.

Entre 1819 y 1821, siendo Bolívar presidente y Santander vicepresidente de la Gran Colombia, determinaron que el Estado controlara la educación y la ofrecía a todos los niveles en forma gratuita e igualitaria. El Congreso constituyente de la República legitima los procedimientos de supresión de conventos y transferencia de bienes y edificios a los planteles de educación media.
Colombia inició con buenas intenciones educativas
El nacimiento de La Gran Colombia, con Bolívar y Santander como cabezas visibles del gobierno, trajo consigo las contradicciones de estos dos grandes hombres. Santander, con su influencia inglesa, orientó la educación bajo el influjo de la obra de Jeremías Bentham (1748 -1832).

Su pensamiento consistía en la exploración y fundamentación teórica de un sistema perfecto de leyes y gobierno, para lo cual necesitaba una medida de perfección o de valor y esa medida fue el principio de utilidad, conocido también como el principio de mayor felicidad.
La introducción del utilitarismo de Bentham en la enseñanza no fue del agrado de un sector de la opinión pública y despertó la desconfianza hacia sus principios filosóficos y morales por amplios sectores de la sociedad colombiana.
Juntas de padres de familias, los notables locales y la Iglesia organizaron una férrea oposición a la implementación del plan de estudios de Santander. Hacia 1828 los acontecimientos políticos y la lucha entre los grupos de poder le dieron la estocada definitiva, y el presidente Bolívar decretó, en marzo de 1828, la prohibición de la obra como texto obligatorio en todas las universidades y colegios.


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